Viviendo en la candidatura

El proceso de candidatura en el doctorado suele ser considerado una piedra angular en la formación de científicos y que determinará la permanencia en el posgrado.  

ANTES DE...

Aún antes de entrar a un posgrado, las historias de otros estudiantes acerca de este proceso suenan a las historias de terror que nos contaban nuestros amigos

 el cual describen como una experiencia agotadora, mental y físicamente, infunden un mayor temor entre quienes aún tenemos ciertas dudas con nuestros proyectos de investigación e incluso en nuestro camino en la ciencia como una profesión redituable.

"Hiciste un excelente trabajo! Bien hecho!"
Síndrome del impostor: 😉 


ESE DÍA...

-Aún me faltan muchas preguntas por investigar ... y si me preguntan acerca de un tema que no sé? y si se dan cuenta que tengo muchas dudas de mi propia investigación y que aún me falta mucho por investigar, conocer y probar con el análisis de mis datos?

Estos y muchos otros pensamientos negativos me asaltaron la noche previa a mi examen de candidatura, eran las tres de la madrugada y mi mente no paraba de bombardearme con infinidad de preguntas que me podrían hacer en 7 horas y para las cuáles no sabía las respuestas. 

Me encontraba entre mi ansiedad por mis deficiencias y mi falta de conocimiento y entre mi preocupación por no dormir lo suficiente y no rendir al máximo con un cerebro fatigado por la desvelada y la ansiedad. Mientras trataba de calmar el instinto de "huir o atacar" que en este caso era "dormir o desvelarse intentando investigar más dudas", me pregunté ¿por qué había empezado a estudiar el posgrado? y conforme reflexionaba sobre ello, llegue a la pregunta de ¿por qué sigo aún en el posgrado?

Se que muchas veces podemos sentir que, a pesar de no disfrutar el camino por el que andamos debemos seguir ya que hemos invertido mucho para ello o porque las opciones pueden ser tan inciertas como complicadas, pero la verdad es que muchas veces, estamos en el lugar que creemos merecer, no cambiamos porque a pesar de todo decidimos mantener una comodidad y seguridad ficticias, ya que en la vida ¿qué hay de certero? posiblemente solo la muerte. 

Así que, el seguir un camino a pesar de los sacrificios, las trasnochadas, a pesar de que muchas veces se siente como nadar contra corriente, de poner en duda nuestra estabilidad mental y emocional, de correr el riesgo de recibir desalientos y críticas tanto constructivas como destructivas, es porque a pesar de todo no podemos imaginar nuestra vida de otra forma. 

El placer y la satisfacción de conocer más, diferentes perspectivas y nuevos mundos, de ponerse a prueba sin importar un "aprobado" o "no aprobado" solo por el hecho de que no serás la misma persona que fuiste antes de esa prueba, es lo que a muchos suele motivarnos, la idea de una vida donde no haya desafíos puede resultar... aburrida y como al ver una película monótona puede que lo que queramos es cambiarla o adelantarla para ver si algo cambia, pero en la vida tenemos la opción de cambiar el guion y dependiendo de cómo enfrentemos esos desafíos podemos verlos como eso, desafíos o como un terrible sufrimiento. 

Espero que sean de los que escogen verlos como desafíos porque les aseguro que la satisfacción será sublime sin importar el resultado, ya que el proceso de darlo todo y saber que pase lo que pase puedes continuar avanzando te libera de las pretensiones de buscar una nota o un dictamen que evalué tu esfuerzo, no hace falta que los demás te den su voto aprobatorio porque tú ya has obtenido algo invaluable; la experiencia, los conocimientos y nuevas perspectivas, los cuales ahora son parte de tu vida, una vida que solo corre en un sentido y que al final del camino solo tu podrás recordarla en su mayor parte, y entonces dependiendo de cómo hayas enfrentado esos desafíos podrás deleitarte o lamentarte. Espero que sea lo primero.






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